La Odisea contada por Javier Krahe

Publicado: 12 de enero de 2016 en Uncategorized

Esto no tiene desperdicio…

Notae Tironianae

El tratamiento satírico-burlesco de los mitos clásicos en la literatura española se remonta al Siglo de Oro y fue debidamente explotado por los autores más sobresalientes de esta época, Francisco de Quevedo y Luis de Góngora. Quevedo desenmascaró en uno de sus sonetos al héroe greco-romano por excelencia, el pius Aeneas, al que Dido, al verse abandonada, increpa de la siguiente manera:

Aquí llegaste de uno en otro escollo

bribón Troyano, muerto de hambre y frío

y tan preciado de llamarte pío

que al principio pensaba que eras pollo

Pero tampoco necesitamos alejarnos demasiado en el tiempo para poder observar esta función desmitificadora de los héroes clásicos en una sátira contemporánea, Como Ulises, de Javier Krahe, al que tuve el placer (y la suerte) de escuchar en directo poco antes de su fallecimiento hace seis meses. Y es que su genio es equiparable, por la intención crítica y…

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La Misoginia en Grecia.

Publicado: 27 de diciembre de 2015 en clásicas, lecturas
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misoginia

Madrid,Mercedes  La misoginia en Grecia, Madrid (Cátedra) 1999. ISBN 8437616956

Un tema que es consustancial a la definición misma del ser humano es la conceptualización de la diferencia de género. Este libro de Mercedes Madrid sigue el rastro de esta diferenciación desde Homero hasta Aristóteles. Y es muy revelador. No voy a resumir su contenido pero sí a pararme en un momento decisivo para la creación del concepto misógino de la mujer.

Resulta intrigante comprobar el gran salto conceptual que se da entre el mundo homérico y el hesiódico. A todos los niveles, el social y por tanto el mitológico. En Hesiodo la misoginia surge entera, de una pieza, como Atenea de la cabeza de Zeus. Ya no queda nada de la reconocida laboriosidad de la mujer, todo el reconocimiento que se le da en los textos homéricos es sustituido por un desprecio global a esa “raza de las mujeres” que es castigo de los hombres y parece no ser por tanto humana.

En mi opinión, este cambio sólo puede entenderse desde los profundos cambios sociales que se dan en la época arcaica, pero sobre todo por la introducción de la moneda: el orden social prehesiódico se basa en los lazos familiares que mantienen unidos a la tribu y que refuerzan su identidad: la mujer es el vínculo, la casa, la paz, el lugar donde quiere volver el guerrero. En Hesíodo la mujer es un lastre que ahoga al hombre y lo condena a una vida de trabajos: el hombre ya no se vincula a la casa, la familia o la tribu, sino al grupo de hombres con los que va a la guerra, con los que vive en la polis, y construye una noción de patria en torno a esta idea.  El trabajo de las mujeres ya no se considera digno de valoración porque no es productivo, no se cotiza, no se vende ni se valora mediante el dinero. El espacio público, donde opera la moneda, es privativo del hombre.

En el teatro griego esta misoginia es revisada, y la mujer va perdiendo esa carácter de maldición divina, al ser protagonista en escena de manera que puede incluso enseñar a los hombres modelos de virtud cívica, aun cuando se restablezca luego el orden patriarcal. Esta evolución llega a la utopía de Platón que limita el papel de la mujer en su sociedad ideal sólo en cuanto a lo que considera debilidad física frente a la fuerza masculina. Por desgracia, Aristóteles da un paso más allá de toda misoginia: ya no se trata de que la mujer sea un mal divino, un ser por el que el hombre se siente atraído y al que a la vez rechaza. Ahora se le niega a la mujer hasta su papel reproductor: no procrea con el hombre, es un mero receptáculo de su semilla. Esta negación total no tiene redención posible.

Propósitos de lectura

Publicado: 26 de diciembre de 2015 en lecturas

Placer interior

A mediados de diciembre acabé de tutorizar un curso online sobre la Clase Invertida para el INTEF, que me llevó más tiempo y dedicación del que pensaba. Bueno, eso suele suceder con casi todos los cursos, pero especialmente con los de soporte virtual, pero no es este el tema del que quiero hablar.
A menudo, después de una actividad tan intensa me viene una especie de resaca, como un vacío que debo llenar con otra actividad. En este caso, lo que hice fue rescatar un libro que llevaba pendiente… no sé cuantos años y éste me ha llevado a otro, que llevaba más tiempo aún esperando y que posiblemente me lleve a otros…
Mi relación con los libros suele ser muy intensa. No sé si me apodero de ellos o son ellos los que me sobrecogen. y sin embargo, tanta intensidad con el paso del tiempo me lleva a una especie de laguna. Como esas lagunas tan quietas que reflejan perfectamente lo que les rodea; ya sea el cielo estrellado o una gruta volcánica. Tengo que arrojar una piedra para que el efecto de invisibilidad se rompa y mi memoria se adentre en la lectura pasada. Pues bien, ya que me pierdo tanto, he decidido dejar aquí una pequeña colección de chinitas, callaos, o piedritas, como prefieran llamarlas, para poder prolongar un poco el recuerdo de las lecturas que emprenda desde este casi pasado mes de diciembre.

Introducción a la fotografía digital: técnicas básicas y procesado de imagen 3ª edición | Grial.

Este es el próximo curso que voy a impartir en julio con Alicia García. Es uno de los cursos que más me gusta dar, porque es muy creativo, pero también de los que requiere más trabajo y compromiso por parte de las tutoras.

Durante un periodo de mi vida fui una bloguera medianamente activa. Mantenía un blog sobre educación, otro con relatos mitológicos, además de otros blogs de diverso tipo, creados generalmente por circunstancias profesionales. Excepto el de educación, todos fueron creados con blogger.

En general fue una experiencia muy agradecida. Los blogs me hicieron creccer en muchos sentidos: me ayudaron a reflexionar sobre temas de mi interés y me sorprendió ver que había gente que prestaba atención a lo que decía. Fui investigando nuevos usos. Cada día empezaba por leer lo que se había publicado en otros blogs de personas a las que les interesaban los mismos temas, gracias a la sindicación y en espacial a google reader.

Luego llegó twitter, al que al principio no hice ni caso. ¿Para qué quería saber nadie en 140 caracteres lo que yo estaba pensando? Y luego me vi metida en facebook. A twitter aprendí a sacarle partido cuando sabía, a través de mi red de blogs, que había un acontecimiento importante (unas jornadas, un curso, una conferencia) a la que no podía asistir: a través del hashtag correspondiente en twitter tenía acceso a las impresiones de los participantes, a parte de poder acceder a enlaces con las presentaciones o en su caso al livestreaming… era casi como estar ahí, mejor dicho, como estar en los pasillos y andar comentando las actividades in situ.

Por tanto, los blogs y muy posterioremente twitter fueron para mí mi primera red social. Luego vino Facebook y otras cosas… y posiblemente vencida por esa avalancha de novedades, mis blogs fueron cayendo en desuso. Aunque eso sería tema de reflexión para otro post.